A grandes rasgos, podemos dividir los personajes en dos grandes tipos: protagonistas y secundarios.
Los personajes protagonistas tienen mayor importancia en la historia. Es interesante crear en una página aparte una biografía de estos personajes describiendo cómo es físicamente, cómo es su personalidad, qué cosas le gustan, cómo habla, etc. Esta información no tiene por qué aparecer explícitamente (tal cual lo tenemos escrito), de hecho, tan solo debemos contar aquello que sea necesario saber para entender la historia. Este ejercicio nos puede ayudar a la hora de decidir qué haría o qué diría ese personaje. Estos personajes sufren algún tipo de evolución o transformación según transcurre la historia.
Los personajes secundarios suelen servirnos para hacer avanzar la historia, crear un contraste o ayudar en la evolución del personaje, etc. No es necesario describirlos ya que son personajes más planos.
Estos son los tipos de personajes más básicos, pero existen más. Si queréis profundizar un poquito más o necesitáis algo más de información, os recomiendo este vídeo:

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